| Los Mosqueteros 的个人资料Las Andaduras de los Tre...照片日志列表 | 帮助 |
|
Las Andaduras de los Tres Mosqueteros"Unos para Todas y Todas para Unos" 10月9日 El regreso (o semi)Siempre se ha dicho que los malos tarde o temprano reciben su merecido, pero lo cierto es que es la gente de buen corazón la que sigue saliendo perjudicada.
Digo esto para justificar tantos meses de ausencia.
Cuando leímos la nota de Milady y pensando que podía merodear por nuestra tierra, marchamos rápidamente. Ni siquiera hicimos un mísero descanso, ese que tanto necesitábamos, tanto nosotros como nuestros caballos, con el fin de llegar lo antes posible. Pero de todos modos, fue demasiado tarde...
Tardamos apenas cinco días en llegar y una vez allí comprobamos que el pueblo ya se había teñido de negro. Milady sabía qué era lo que más dolía, lo sabía perfectamente...
...Athos...
6月1日 "La venganza"...Dos días cabalgando, sin descanso, hasta llegar al bosque tan ansiado, antaño lugar de reyes, de diversión para sus vecinos y ahora un lugar al que mirar con recelo. _¡Creo que lo encontré!_ Anuncio Athos, señalando a un punto donde había un gran claro y en el centro el árbol con el tocón dañado. _ Iré yo, estad alerta, no me gusta nada todo esto..._ Dijo D’artagnan. Se encamino hacia el lugar, mientras nosotros dirigíamos nuestras manos hacia la empuñadura de las espadas y nuestros ojos a las cuevas y recovecos que había. D’artagnan observo mientras se acercaba, que del hueco sobresalía algo blanquecino, parecido a un pergamino, miro a su alrededor, bajo del caballo y recogió lo que efectivamente era un pergamino, miro dentro del hueco por si había alguna pista mas y al no encontrarlo, volvió a reunirse con nosotros. _¡Léelo, rápido!_dijo Aramis
“Queridos Mosqueteros: Sois unos pardillos, mientras estáis leyendo esto se completa mi venganza y vosotros no podréis hacer nada por impedirlo ¿por qué creéis que os envíe tan lejos? ¿Cuál es mi venganza? ¿Dónde la llevare a cabo? Jajaja. Sé que esta vez no podréis hacer nada, así que no me importa dejaros una "pistita" para así jugar un poco mas con vosotros. “AMOR”, Pensad, pensad... Después de mi venganza, nadie confiara mas en vosotros” MILADY
El desconcierto entre ellos era palpable, no sabían que decir, leían el mensaje una y otra vez para encontrarle algún sentido, pero nada _¡¡Podrá ganar una batalla, pero el espíritu de los Mosqueteros, JAMAS podrá vencerlo!!_ dijo con rabia Athos, le salió del corazón cosa que sabíamos cuando le miramos a los ojos, comprendimos que tenia razón, que no podíamos rendirnos ante la adversidad y sin mediar palabra, juntamos nuestras manos y gritamos nuestro lema “UNAS PARA TODOS Y TODOS PARA UNAS” _Si Milady se toma la molestia de traernos a este lugar, es porque sea cual sea su venganza, la llevara a cabo cerca de nuestros hogares ¡Partamos enseguida compañeros!,ya pensaremos por el camino cual puede ser esa venganza, no perdamos mas tiempo...
Porthos 3月20日 La traición del general
Milady no estaba siendo ajena a los descubrimientos de los Mosqueteros. Ella y su astucia siempre habían sido buenas amigas. Cuando puso su nota en el pico de aquella paloma ya tenía un pacto acordado con el general Ordóñez. Recordó algo por lo que él no se negaría a sus peticiones. Sin embargo; el general, en un principio, se negó al deseo de Milady de perseguir a los Mosqueteros e informarla de todos sus avances, puesto que siempre había estado del lado de ellos. - ¡Ja, ja, ja! –rió satisfecha. - ¿Puedo saber qué le hace tanta gracia? - Sí, por supuesto. Estaba imaginándome la cara que pondrá su señora cuando le cuente un par de sus escapadas matutinas conmigo. - No te atreverás… Y el general aceptó, por creerla capaz… Así que, ahí se encontraba, yendo en contra de sus principios por haber cometido algún que otro grave error. Cada informe a Milady le costaba un sufrimiento pero amaba a Margarita. Por su lado, los Mosqueteros que vivían totalmente ignorantes a la traición de su amigo, ya estaban cansados de cabalgar. Continuaban con la esperanza de encontrar pronto un refugio, mas al parecer, la suerte se había olvidado de ellos. Ahora recordaban con nostalgia a la princesa…y lo bien que les fue con ella. De todos modos, debían ser fuertes. Su principal objetivo era llegar lo antes posible al árbol, donde esperaban encontrar respuesta a cada una de sus preguntas. Por todo ello decidieron pasar la noche galopando. Ni el cansancio ni el sueño iban a ser un impedimento para los Mosqueteros.
..Athos..
3月16日 “Figuras del destino…”
“Figuras del destino…”
…la sonrisa de D´Artagnan, denotaba que al menos valió la pena. Sin duda la misma maldad de Milady estaba en su misma belleza. Aramis más comprensible ante la caída en los encantos de una dama, no dudo en salir en defensa de su amigo… - ¡Vale, metió la pata hasta el fondo! – dijo poniéndose en medio de los tres – pero, mirad, junto a estas letras esta el jeroglífico. ¿No creéis que al menos debió dejar contenta a la señora?... Miradas risueñas. Satisfacción, porque de sus manos procedía este jeroglífico tan extraño. Sin dudar, nos afanamos en acercar la carta a la luz de las velas. Deseábamos ver las figuras que aparecían, aunque debíamos de reconocer, que nadie se fiaba de Milady, y no sabíamos que podíamos encontrarnos tras esas frases y esas figuras. Todos tras la luz, coincidíamos en reconocer uno de esos dibujos, tenía la forma de un árbol. Y todos reconocieron donde se hallaba un árbol muy parecido a ese. Un árbol ahuecado con el tocón dañado por las presas más enormes que vagan por nuestros bosques. Estaba más allá del poblado del Sinmiedo, junto a las profundas gargantas de Soterrey, unas zonas hermosas. Los lugareños de Sinmiedo acuden en sus fiestas con toda la familia a bailar y beber. Corre la leyenda, que antiguamente esos hermosos valles, contemplaban las grandes batallas del rey Leonardo, rey que gobernó con mano dura siglos atrás. Esta repleto de cuevas inhóspitas para la gente, pues nadie ha tenido ni necesidad ni valor de entrar en ellas. Sin dudar, y sin esperar al alba, se ponen en marcha. Ese lugar se halla a más de cien kilómetros de donde se hallan. Arden en deseos de encontrar ese árbol, y que les indique el significado del resto de figuras. Todo parece ser, símbolos de un camino, un camino por las entrañas de las montañas… …unas figuras y su destino, unidos por una dama. Milady…
Aramis…
2月26日 El perfume del infierno–¿Quieres decirnos lo que pone de una vez y no quedarte con esa cara de pasmarote? –gruñó Porthos, al tiempo que arrebataba el papel de manos de D’Artagnan. Acto seguido leyó, para que le escucharan todos: “Sabía que lo descubrirías, Gascón. Sólo quería jugar un poco contigo. Sagaz como siempre, has recordado nuestros recientes jueguecitos con la tinta invisible y el carbón, desnudos junto a la chimenea. Aunque no te vanaglories demasiado, que esta vez te lo he puesto muy fácil: un corazón (el mío, siempre tuyo) y la fuente donde llegabas a encontrarte conmigo, de madrugada, embozado en tu capa. ¿Te he dicho que te da un aire canallesco? Te sienta bien, para compensar tanta honradez y tantos valores absurdos…” –¡No será…! –¡No te habrás atrevido! –¡Muchacho insensato! Los tres compañeros gritaron a un tiempo, interrumpiendo la lectura, y D’Artagnan enrojeció, no tanto por la reprimenda que le esperaba, sino por no haber caído en la cuenta antes, y que su “sagacidad” no fuera sino casualidad, producto de un arrebato. –¡Dijiste que eso estaba olvidado! –bramó Porthos– ¡Vas a hacer que nos maten! –Pero amigos, entendedme, la noche me trajo su perfume… –¡El perfume del mismísimo infierno! ¡Maldita Milady! La que nos espera… –y el suspiro de Aramis al lanzar esta predicción, hizo erizarse a los otros tres.
D’Artagnan 2月17日 "El mensaje"Los cuatro nos debatíamos Por saber que decían Esos signos tan extraños Que ninguno conocía
“es un caballo” decía Athos “una torre” apuntaba Aramis “un puente” respondía Porthos “Pues para mí...¡¡es una fuente!! D’artagnan insistente
solo un símbolo teníamos claro porque de todos era conocido un enorme corazón rojo ¡Era lo único que tenia sentido!
Se desesperaban pues no sabían Si alguien corría peligro Y cada segundo que pasaba Podría ser importantísimo
Apenas si comieron algo Dormir poco, beber pausado Ya empezaba a hacer mella El cansancio cuando...
D’artagnan con su impaciencia Un manotazo dio al mensaje Que fue a parar a la chimenea Que por fortuna en ese momento no arde
Rápidamente lo recoge todo sucio Y ennegrecido por el hollín Y al querer limpiarlo lo extiende Y un escrito por arte de magia aparece allí
Boquiabiertos nos quedamos ¿Cómo no lo pensamos antes? Y asombrados nos pusimos a leer ¡¡Que misión más importante!!
Porthos... 2月4日 Mensaje en una paloma
Llevaban sólo tres semanas sin verse y ya se extrañaban. Aunque pueda parecer una bobería, son muchas aventuras juntos y a pesar de que siempre es agradable pasar un tiempo con la familia, ellos también se consideraban familia. Claro que, querían verse sin misión. Necesitaban disfrutar bastante más tiempo de sus bien merecidas vacaciones. Pero al parecer, esta segunda parte del deseo no la entendieron bien los enemigos. Era mediodía y Aramis se encontraba ayudando a su posadera a preparar los almuerzos. De pronto escucharon un sonido en la ventana más cercana y vieron como entraba con un vuelo tremendamente pausado una paloma mensajera. Sin titubear se posó en su hombro dejándole caer en sus manos una nota. Aramis no dudó en abrirla, estaba ansioso por saber lo que decía. Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que estaba escrita en jeroglífico. Él sólo no podía averiguar el mensaje, así que, lamentándolo mucho, iba a tener que ir en busca de sus compañeros. Se despidió con pena de su posadera preferida y cabalgó. No tardó demasiado en llegar al pueblo de Athos. Es lo que tiene la curiosidad… Le llamó a voces desde la puerta y al salir le mostró la nota. - Yo tampoco la entiendo. Ya sabes quienes son los especialistas en esto. Sin D’Artagnan y Porthos no podemos hacer nada. - Pues ya sabes. ¡Vamos a por ellos! Ellos dos se encontraban relativamente cerca el uno del otro así que lo difícil sería llegar hasta el primero de ellos. En unas horas estuvimos allí, D’Artagnan tampoco nos esperaba tan pronto, pero no negó que el nuevo reto que se nos había planteado era lo suficientemente atractivo como para luchar por él. Porthos era el único que nos esperaba con los brazos abiertos. Con la emoción del misterio ni nos habíamos saludado, desde luego… Una vez reunidos los cuatro y con el papel en nuestras manos, todo eran dudas…¿qué significaban todos esos símbolos? ¿quién habría enviado a la paloma mensajera?
..Athos..
1月19日 “Regreso a nuestros sueños…”
“Regreso a nuestros sueños…”
Dura fue la misión… …pero valió la pena su fin. Los cuatro mosqueteros se sentían realizados. Sus sonrisas de satisfacción se mezclaban con sus recuerdos… D´Artagnan, deseaba retomar su camino hacía su amada, en un lugar lejano le esperaba. Athos, suspiraba por la tranquilidad de su pueblo, y por seguir mejorando su buena mano de espadachín. Porthos, necesitaba reorganizar su vida, mucho ajetreo, muchos cambios. Aramis, suspiraba entre versos, entre casarse con Dios, o reencontrarse con su posadera y sus besos. Tras una noche juntos bajo el calor de un fuego, y el color de un buen vino (regalo del Rey), tras la salida del sol, cada cual caballo bajo si mismo, se despidieron durante el tiempo que transcurriera hasta su próxima misión. Algo les decía que no sería mucho el tiempo que pasaría. Tenían que aprovechar. Aramis, cabalgo sin detenerse. Hacía la Posada de la Castiza se dirigía. Sentía vivos deseos por reencontrarse con su amada. Suspiraba por el camino recordando esos besos dados. Besos llenos de pasión. Recordando las formas de su cuerpo. Sintiendo la suavidad de su piel. Necesitaba reencontrarse con ella, y amor demostrarle. - no te detengas caballo, sigue sin demora – susurraba en silencio. ¡Que amor sentía por ella! Varias noches pasaron, hasta tras unas colinas ver la posada a lo lejos. Noches de sueños húmedos. Soñando con verla, con sentirla. Su mente jugueteaba con su cuerpo. Y la veía tan cerca, que sentía acariciar su cuerpo. Hasta despertar y darse cuenta del error. Pero esto lo mantenía con deseo de seguir cabalgando. …a lo lejos visualizo el río. Río que tras él se halla la Posada. Se detiene para acicalarse. Desea estar limpio para su amada. Tras una arbolada, halla ropa de una despistada. Y dentro del agua descubre para su asombro… …la silueta de una hermosa sirena. Una hermosa dama desnuda. Cierra y abre los ojos desmesuradamente, no quiere más juegos de su mente necesitada. Y la figura sigue ahí. Se emociona al descubrir el rostro conocido por su cara cansada. Es el rostro de su amada. Es el cuerpo desnudo de la posadera. Que emoción y vuelco le dio su corazón. Su voz sonó débil llamando a su tan deseada. Y los ojos de ella… …se transformaron al verlo. Y sin dudar salió corriendo a su encuentro. Poco importaba la desnudez de su cuerpo. Sus lágrimas se mezclaban con el agua de su cuerpo. Aramis esbozó una sonrisa… …una sonrisa que seguiría ahí, hasta la próxima misión de los mosqueteros…
12月31日 Fin... y principio –¡Vamos, amigos, ya contaremos batallitas luego! –exclamó Athos– Esta noche la pasan los dos tórtolos en el castillo, o nosotros no somos dignos de llamarnos Mosqueteros. ¿Estáis conmigo?
La respuesta al unísono de los amigos fue una mirada de complicidad, una media sonrisa, unas espadas extendidas tocándose las puntas, y un grito: –¡Uno para todos y todos para uno! Había llegado a oídos del Monarca todo sobre el secuestro de su hija (secuestro que fue ideado por el Cardenal, aunque eso nunca llegó a saberse), así que cuando los vio aparecer, tras ser anunciados, fue tal la alegría del Rey (que al fin, aunque rey, era padre) por ver a su niña sana y salva, que olvidó toda animadversión contra el príncipe, lo abrazó, y enseguida comenzó a dar órdenes de que dispusieran el mejor salón del castillo para la mayor y más espectacular cena de Nochebuena que hubiera visto el reino. En ella, D’Artagnan, joven y rebelde, renegó de las fiestas navideñas, tachándolas de hipócritas y desmedidas (aunque debemos reconocer, en honor a la verdad, que disfrutó del Borgoña, la música y el resto de lujos como el que más); Athos y Aramis narraron a una audiencia boquiabierta sus respectivas aventuras, compitiendo por quién había salido indemne de más peligros y traspasado a más enemigos con su acero (también nos vemos obligados a declarar que exageraron “un ápice” sus peripecias); y Porthos… Bueno, Porthos desapareció pronto con una bonita muchacha, suponemos que para adoctrinarle sobre las virtudes de la castidad, pues no queremos pensar que un Mosquetero folgara con una doncella en Nochebuena.
Allí permanecieron varios días, a requerimiento del Rey, hasta que la noche del día treinta y uno, justo cuando terminaron los “feliz año nuevo”, les fue entregada a nuestros héroes una nota firmada por M. de Treville, capitán de los mosqueteros. –¿Qué dice, Athos? –preguntaron a la vez los otros tres. –Amigos, no tenemos tiempo de quedarnos a degustar los postres de palacio: comienza para nosotros, a la par que un nuevo año, una nueva misión. D'Artagnan 12月21日 Deseos y realidades...
¿Qué deseos tienen los Mosqueteros para el nuevo año? ¿Son los mismos que los tuyos?
Los Mosqueteros luchamos por amor, por la vida pero sobre todo por las injusticias, sean del tipo que sean. Este año queremos que nadie se quede sin su regalo; a ser posible de los de siempre de los que permanecen para toda la vida.
¿Qué darías a cambio de la sonrisa de alguien que lleva mucho tiempo sin sonreír?
Porque en estas fechas, más que nunca... "Unos para Todas y Todas para Unos"
Porthos (Chiki), Athos (Edisa), Aramis (Hipo) y D'Artagnan (Salva). 12月20日 Y en Nochebuena, por fin...
Cuando se disponían a partir
"quisiera pediros un favor
Mientras nosotros ya cambiados de ropa ¿Dónde se encontrarían?
Aramis miraba la lejanía
Y a gritos me llamó
¿De qué noche hablo?
FELIZ NAVIDAD
Porthos
12月10日 ¡Disfruten de la función!
Por fin habían encontrado a la princesa, pero ahora tenían otro problema. ¿A dónde ir? No habían quedado en ningún lugar con Porthos, Aramis y el príncipe. ¡Qué error! Ellos ya tendrían los caballos y los demás tendrían que seguir caminando de momento sin saber siquiera qué rumbo tomar. Aunque la verdad sea dicha, estaban tan emocionados recordando las peripercios que acababan de ocurrirles que habían ya recorrido un buen tramo sin apenas darse cuenta. Cuando se fueron a fijar se encontraban frente a las puertas de una gran feria y parecía que debían atraversarla para llegar al pueblo más cercano. Claro que era deprimente entrar ahí sin poseer ni una sola moneda. - ¡OoOoh un circo! Cuando era pequeña siempre le decía a mi padre que de mayor quería ser sirena para trabajar en un circo dónde todo el mundo admirase mi bella cola -contó la princesa a sus compañeros con un ápice de nostalgia en el rostro- - ¿Queréis que pasemos a ver el espectáculo? -dijo D'Artagnan presuroso- - ¿¡Qué dices!? Si no tenemos dinero...-replicaba Athos- - Guardaba unas monedas para algún contratiempo. Podemos confiar en que no lo necesitaremos para nada. La princesa tenía tantísimas ilusión por entrar..Nunca había ido a ninguno. Ella nunca había podido hacer lo que el resto de personas hacía... - En ese caso, ¡vamos! También hace mucho que no asisto a una función. Un señor de espeso bigote entregaba las entradas en la puerta. Mientras tomaban asiento Azahar gritó: - ¡La sirena! Y bajó del palco para hablar con ella. D'Artagnan y Athos la siguieron, no estaban dispuestos a perderla de nuevo. Estuvieron hablando mucho, le contaron lo que les había pasado y ella les prometió que después del espectáculo tendría una conversación con su jefe a ver cómo les podrían ayudar. Disfrutaron al máximo de cada actuación. Sobre todo Azahar que se quedaba ensimismada con cada movimiento. Los payasos les resultaban los más graciosos, los malabaristas los más hábiles y los funámbulos los más valientes. La sirena cumplió su promesa. - Después de explicarme vuestro problema, no hizo falta más. Coged estos tres caballos y este saquito de dinero. Es cuanto puedo ofreceros. Espero que os vaya bien y que nos visitéis de nuevo algún día. Estaban tremendamente agradecidos. Para pagarles algo de su amabilidad esa noche la pasaron allí ayudándoles a recoger el circo que marchaba a otra feria...
..Athos..
12月3日 “Un teatro ambulante…”
“Un teatro ambulante…”
Nuestros amigos… …andaban un tanto inquietos. Aramis y Porthos se miraban… …y la risa les superaba. Del príncipe ni hablar… - ¡Vaya ropajes me hacéis colocar! - decía sin dejar de vociferar… Sí queridos amigos, las ropas que “pidieron prestadas” no eran las más disimuladas, para no llamar la atención. ¡Al menos con guasa se lo tomaban! Tras la colina… …un fuego humeaba. Y sigilosamente se acercaron… Muchos carros hallaron. Algunos caballos y animales varios. Al no ver maldad en esa gente… …sin miedo saludaron. - ¡Buenas nos de Dios! - ¡Por la corte de su majestad! ¿De que vais disfrazados?...- dijo una voz de entre los carromatos. (Carcajadas de la gente)
A Aramis la voz le sonó… - ¿No sois vos el comediante de la corte del Rey? – pregunto al rincón de donde procedió la voz… - ¡¡Aramis!!... ¡Poeta enamorado!... ¿eres tú?- replico la misma voz escondida. - jajajajaja… ¡por la yegua que parió a tu caballo! – dijo Aramis - ¡Sal y saluda a tu tocayo! Vaya un abrazo se dieron… Tamariz como se llamaba… …un teatro ambulante regentaba. - ¡Sacad vino y la mejor comida para mis amigos! Sentados sobre un fuego… …Aramis le contaba su última aventura. Caballos no podía darles, pero se dirigían a un poblado, donde un familiar no muy lejano, caballos si le conseguiría… y por supuesto, ropas más acordes para unos mosqueteros y sí… de un príncipe también. Quedaron de acuerdo en unirse al teatro… …para llegar a ese poblado. Porthos no perdía el tiempo… …entre la buena comida y el buen vino… …también tenía buena compañía y…
Aramis…
11月21日 Amargo BorgoñaAthos engatusó de tal modo a los secuestradores, que pronto estaban todos bebiendo juntos en el carruaje. D’Artagnan le dirigió un furtivo gesto a la princesa para tranquilizarla, no fuese que al verlos riendo y bromeando con los rufianes, creyera que habían cambiado de bando. Athos, mientras le daba un sorbo a su Borgoña, decía para sí: “es curioso. Tipos con tan pocos escrúpulos, capaces de secuestrar a una dama a cambio de dinero, sin importarles lo que vayan a hacer con ella y, sin embargo, se preocupan por dos hombres abandonados en el bosque. Extraño mundo éste. Tienen razón los bardos aquéllos, Pago de Coz, que cantan que no todo es blanco o negro, sino gris…” ―No bebas ahora ―le susurró D’Artagnan, despertándole de sus filosofías. No hizo falta que se lo repitiera. Al cabo de unos minutos, estaban alejándose de allí con la princesa, mientras los secuestradores dormían el sueño de los injustos. El cochero tuvo menos suerte: se resistió a parar el carruaje e intentó evitar la huida, así que terminó con dos palmos de acero saliéndole por la espalda, y una cara de sorpresa, esto no puede estarme pasando a mí. Pues sí. ―¿Cómo has hecho que se durmieran, Mosquetero? D’Artagnan sonrió al darse cuenta del modo en que había terminado la frase su, ahora sí, compañero. ―Recogí unos puñados de ese endiablado césped de El Bosque de las Alegrías. No sé ni por qué, fue algo instintivo. El resto, ya te lo puedes imaginar… ―¿En la botella, no? ¡Ja, ja, ja! ―tronó la risa franca de Athos, al tiempo que golpeaba cariñosamente el hombro de D’Artagnan― Bien hecho, mozo. Mientras tanto, nuestros otros dos amigos…
D'Artagnan 11月12日 Los bellos durmientes..
Aramis y Porthos ya vestidos Emprendieron de nuevo la marcha El príncipe no hacia mas que lamentarse Y preguntar dónde estaba su amada
¿Dónde estarán Athos y D’artagnan? ¿Por qué no vendrán con los caballos? ¿acaso D’artagnan es un rufián y a todos nos ha engañado?
Mientras divagaban por lo acontecido No muy lejos sus amigos En un sueño profundo estaban Y entre sueños, voces escuchaban
Azahar pronto se dio cuenta Que eran sus mosqueteros los que estaban Tumbados en el suelo, dormidos Y simulo que no los conocía de nada
Les metieron en el carruaje Que a la princesa llevaba Les dieron de beber la poción Para que pronto despertaran
¿Dónde nos encontramos amigo? Dijo Athos mientras despertaba D’artagnan pronto se dio cuenta De que algo malo pasaba
Miro a los ojos de Azahar Y vio el miedo en su mirada Y a su amigo Athos la boca tapo Cuando este iba a saludarla
¿Qué estará pasando, quienes son estos? Athos noto enseguida el peligro Y se hizo pasar por un comerciante Que no sabia cual era el camino.....
Porthos 11月10日 Vestidos sí, pero...
¿Dónde encontrarían vestimentas Porthos y Aramis? Seguían presurosos los pasos de los maleantes, temiendo que éstos llegasen a su fin en algún punto del trayecto. Eso sí, buscaban ante todo, algo con lo que vestir sus desnudos cuerpos. A lo lejos divisaron un lago. -¡Vaya! -dijo Aramis- con lo bien que nos vendría un baño ahora para descargar tensiones... Porthos miró lastimoso el lago, con una mirada de despedida. Entonces el príncipe cogió del brazo a sus compañeros: - ¡En ese árbol hay ropa! - No puede ser, no puede ser, debes estar viendo visiones -decían al unísono- ¡Es cierto! Ains..mira, hay unos amigos bañándose. Como Mosqueteros que somos no deberíamos quitarles sus ropas -replicaba Aramis- - Tienes razón -replicaba Porthos- pero es por una buena causa. Vendremos y se la devolveremos. Además, saca papel y vamos a dejarles una nota aquí mismo. Así se vistieron y siguieron las pisadas... Muy lejos de ahí, D'Artagnan y Athos se encontraban adentrados en un dulce sueño del que les era imposible salir. Alrededor de ellos nadie. Ninguna persona que pudiese servirles de ayuda. En ese instante el carruaje que llevaba a la princesa se disponía a entrar. - ¡Toma imbécil! Ponte esta mascarilla que vamos a entra al Bosque de la Alegría. - ¿Y por qué tengo que ponerme esto? -decía Azahar atemorizada- - ¡No te lo pongas si quieres dormir para siempre! - Es que no entiendo nada... - A ver, estúpida, cuenta la leyenda que en este bosque los malhechores de la zona cometieron muchas injurias a las hadas que aquí habitaban. Ahora ellas, para vengarse producen un gas que sirve de somnífero a los humanos. No les produce la muerte, pero sí algo peor, la no existencia. Por ese motivo debemos no respirar este gas. El único modo de despertar una vez adormecido es beber de una poción fuera de este embrujado bosque. La princesa asombrada, sin decir ni una palabra más se puso la mascarilla a la vez que el Sol comenzaba a brillar. - ¡Mirad! ¿Lo de allí son dos sombras?
..Athos..
11月7日 “El Bosque de Las Alegrías…”
“El Bosque de Las Alegrías…”
La preocupación avanzaba… Porthos y Aramis intentaban tranquilizar al príncipe, que no dejaba de culparse de lo que pasará a su amada. Ellos atados a esos árboles y en paños menores… …una daga fue su salvación. Una daga, escondida bajo su ropa interior. Este Porthos, siempre fue precavido, y bajo su ropa algo siempre llevaba escondido. Una vez liberados… …y su cuerpo todavía desnudados… …no sabían hacía donde tirar, pero hacía atrás no podían marchar. Siendo como eran, tres diestros aventureros, nada les detendría. Su primera misión, …en busca de ropa, para poderse tapar. Después, debían encontrar caballos para ir tras la princesa. Y como no conocían el terreno, fueron siguiendo el sendero hacía donde los espadachines raptores huyeron … Mientras tanto, D´Artagnan y Athos, que seguían en su búsqueda de los caballos robados… …atravesaban el denso bosque de Las Alegrías. Misterioso bosque que según dictaba la leyenda, en aquel lugar, cosas extrañas sucedían. Eran leyendas múltiples, de infidelidades, de pasiones, de hadas hermosas, de príncipes apuestos, de noches eróticas, y de tantas historias extrañas, que en vez de hacer temer a la gente el entrar, más de un aldeano entraba vez tras vez, para sentir nuevamente esas leyendas como propias. Que decir, para evitar suspicacias, que nuestros dos amigos no sabían las leyendas que contaban sobre ese bosque en el cual se adentraban. Misteriosa su entrada… D´Artagnan dándose cuenta del tembleque de su amigo Athos le dijo: - Athos amigo mío, ven vayamos juntos, sigue mis mismos pasos, y andemos vigilantes – Athos no se lo pensó y se acerco a su recién conocido amigo D´Artagnan Era de día, el sol lo habían divisado, pero en aquel lugar el sol ya no existía. Iban avanzando con paso firme, Adentrándose cada vez más en ese bosque… …Athos seguía firme los pasos de su amigo. Hasta que empezó a percibir, los pasos extraños con los cuales D´Artagnan hizo acopio al andar. - ¡D´Artagnan! ¡D´Artagnan!... ¿amigo que te pasa? Esperando respuesta… D´Artagnan cayó al suelo, inmóvil… Acto seguido, Athos se agachó para ayudar a su amigo, se empezó a marear y también cayó fulminado…
¿Qué les estaba sucediendo? ¿Qué magia envolvía semejante bosque?
Aramis
10月27日 El secuestro … y diciendo esto interrumpióle el estrépito de una multitud de espadachines embozados que salieron de Dios o el Diablo sabe dónde, rodeando con sus monturas a la princesa y a los tres hombres. El enamorado hizo amago de desenvainar, pero Porthos y Aramis a un tiempo lo detuvieron, comprendiendo que eran demasiados, incluso para dos de los cuatro mejores aceros de la Corte. Sin mediar palabra, colocaron a la princesa, que prorrumpió en inútiles gritos, en la grupa de la montura del que parecía dirigirles, mientras otros amordazaban y ataban a los dos mosqueteros y al desesperado joven a un árbol. Tras esto se fueron como habían venido, sin que saliera un solo sonido de sus gargantas, abandonando a los tres hombres semidesnudos, atados y casi llorando de impotencia (en el caso del amante de la princesa, el casi lo escribimos por deferencia a su hombría). Sólo una nota depositaron en el regazo del infortunado joven: “Nunca subestimes la promesa de un rey”.
Mientras tanto, a bastante distancia de allí, Athos escuchaba pacientemente las quejas y amenazas que D’Artagnan profería: “Cuando encuentre a esos ladrones de equinos van a desear no haber nacido. Nadie roba a un Mosquetero...” —Aprendiz de Mosquetero. —Sí, nadie roba a un aprendiz de Mosquetero el caballo que le regaló su padre, M. de D’Artagnan, y vive para contarlo. Y lo que más me molesta es que tengamos que estar caminando cual plebeyos, cuando Porthos, Aramis y los dos tortolitos estarán seguramente calentitos en una posada, bebiendo, con la tripa llena y contando historias…
D'Artagnan 10月26日 Buscando respuestas
Había que trazar un plan No podíamos permitir mas retrasos El rey podría, mandar a buscarnos Y al amor de Azahar, apresarlo
Se decidió que Athos y D’artagnan Fuesen a buscar nuevos caballos Y el resto seguir a pie Hasta el pueblo más cercano
¿Quién estará intentando retrasarnos? Se preguntaba Aramis por el camino Entonces se giro el príncipe Y sorprendiéndonos nos dijo
¡Creo saber quien puede ser! “cuando estaba en la batalla había un rey en mis filas que con su hija casarme quería
no podía quitarme de la cabeza a Azahar mi princesa y prometió que algún día del rechazo a su hija me acordaría”
lo olvide por completo hasta hoy creo que quiere cumplir con la promesa que hizo y diciendo esto..............
Porthos
10月24日 Durante la larga noche...
La noche pasó lenta. Las pequeñas gotas que habían caído mantenían el suelo húmedo e impedían que pudiesen recostarse cómodamente a descansar.
Cada uno había hecho su trabajo. Porthos había conseguido aferrar los caballos a pesar de que la lluvia les había intranquilizado. D’Artagnan encontró la leña, claro que pudieron utilizarla ya bien entrada la noche, cuando casi no notaban ninguna parte del cuerpo viva. Aramis observaba, necesitaba pruebas fiables, no quería pensar que podrían enfrentarse al rey por algo que volvería a hacer daño a la princesa, por alguien que no la amaba. Pero se disiparon sus dudas. Mientras tanto, Athos pensaba qué decir al rey.
Tras muchas vueltas reconoció que lo mejor era basarse en lo que saltaba a la vista. Se amaban. Deberían hacer razonar al rey. Decirle que no lo viese como alguien reaparecido, que lo viese como alguien desconocido hasta ese momento y le diese una oportunidad. Además, si realmente no lo aceptaba por querer lo mejor para su hija. ¿Qué mejor para ella que poder estar con quién quiere estar?
- El rey tendrá suficiente con esos argumentos –dijo Porthos que había estado escuchando a Athos repasar el discurso en voz alta- Anda, ven aquí con nosotros que te vas a congelar ahí.
Athos se acercó y aprovechando que la lluvia había cesado encendieron una hoguera, alrededor de la cual todos intentaron dormir. Lástima que antes de poder hacerlo Aramis dijo que era hora de partir. Levantaron del suelo, mojados, apagaron el fuego que misteriosamente seguía encendido mientras D’Artagnan fue a recoger los caballos. De pronto un grito nos alertó:
- ¡No! ¡¿Dónde están los caballos?! –era D’Artagnan, acababa de descubrir que habían desaparecido-
El príncipe y la princesa corrieron hacia él y miraron hacia todos lados, pero nada, no obtuvieron ninguna pista. No estaban. Alguien quería evitar que llegasen a Palacio con prontitud. ¿Quién sería? No había tiempo para pensar en ello. Harían el viaje a pie, al menos hasta encontrar ayuda...
..Athos.. 10月23日 “La imagen…nos convence”
“La imagen…nos convence”
Desde ese preciso momento ese cuarto mosquetero se nos unió. Ante tanta elocuencia… …se nos olvidó …que una princesa se halla loca de demencia. Tras la amistad surgida… …los cuatro mosqueteros, más la princesa y su amado, enfilamos camino a palacio. Son insufribles los momentos de amor que observamos en la pareja. No dudamos del amor que se profesan… Se nos parte el alma… …al observar esa escena tan amada. Al atardecer, acampamos junto al parque del Retiro, Porthos, aferra a los caballos, D´Artagnan busca leña para el fuego… …y Athos piensa en que decir al rey. para convencerle, que ese amor va muy en serio. Y Aramis, papel en mano, observa a la pareja de amados: - Bajo un árbol, guarecidos de la tibia lluvia que cae… …sus miradas no se separan. El amado pasa su brazo sobre la espalda de la princesa, Rodea su cuello… …proporcionándole el calor de su cuerpo. Sus palabras le dan el aliento… …que ella creyó olvidado. Se tapan con la manta. Bajo ellas... …sus manos están unidas y sus corazones entrelazados. No necesitan fuego… …sus cuerpos ya están calientes de pasión. Aramis deja de observar… …pues las cosas de su intimidad, se las puede imaginar. Se apartan del grupo para sus ansias calmar. Se recuestan sobre la fina hierba… …él sobre ella… …y dan rienda suelta a su amor. Sus besos son fuegos capaces de encender cual bosque húmedo. Sus manos inquietantes… …seducen ropas… cual encantador de serpientes. Años de espera. Años separados. Un amor se ha reencontrado. Los mosqueteros beben alcohol junto al fuego… se emborrachan de nostalgia, cada cual recordando sus casas… …salvo Aramis, él se acuerda de La Posada de su amada…
Aramis
10月21日 Uno más en la familiaQue nadie imagine ni por un momento que en los corazones de nuestros tres héroes había un ápice de cobardía, puesto que no era tal, sino prudencia, virtud sin la cual seguramente los tres amigos tiempo ha que estarían dando estocadas en el cielo, o donde demonios se reúnan los audaces cuando dejan este mundo. Pero dicha virtud les prevenía contra los guardias del Cardenal Richelieu, siempre amenazantes. Justo cuando el buen Aramis, siempre perspicaz, se percataba y extrañaba de que en el rostro de Athos no hubiera preocupación, éste comenzó a hablar: ―Tranquilos, amigos. Veréis, tengo un duelo con un mozalbete deslenguado, a unos metros de aquí, junto a la tapia de los Carmelitas Descalzos, y necesito que seáis mis padrinos. Con las prisas lo había olvidado por completo. Cuando el jinete llegó a su altura, todos se sorprendieron grandemente, puesto que también Porthos y Aramis quedaron esa mañana en medir sus aceros con el mismo joven, habiendo olvidado la cita debido a la misión con la princesa, cuestión mucho más urgente, y porque ninguno de los tres hubiera apostado ni una moneda a que el insensato imberbe aguantara más de un minuto contra sus experimentados aceros.
―Cuando gustéis, caballero ―dijo Athos, poniéndose en guardia. ―Esperaba vuestras órdenes ―respondió D’Artagnan, que así se llamaba el recién llegado, cruzando su espada. ―¡Los guardias del Cardenal! ―exclamaron a un tiempo Porthos y Aramis―. ¡Envainad las espadas, caballeros, envainad las espadas! Pero ya era tarde: los dos combatientes habían sido sorprendidos en una actitud que no permitía en modo alguno dudar de sus intenciones. ―¿Un desafío, mosqueteros? ―gritó el jefe de los guardias―. ¿De qué os sirven los edictos? (recordemos que estaban prohibidos los duelos, y los hombres de Richelieu estaban esperando el mínimo desliz por parte de los mosqueteros para prenderles). Envainad vuestras espadas y seguidnos. Os damos una carga si desobedecéis. ―Ellos son cinco ―dijo Athos a media voz― y nosotros no somos más que tres. ―Señores ―dijo D’Artagnan―, tengo que hacer una observación a vuestras palabras. Habéis dicho que no erais más que tres, pero a mí me parece que somos cuatro. ―Pero vos no sois de los nuestros ―replicó Porthos. ―Es verdad ―repuso D'Artagnan―; no tengo el uniforme, pero tengo el corazón de mosquetero.
Y dicen que a partir de este día siempre se vio a un joven, por aquel entonces desconocido en el reino (pronto dejaría de serlo), acompañando a los mosqueteros en sus aventuras. Pues sí, como habréis adivinado los habituales de este sitio, a partir de ahora habrá uno más escribiendo por aquí. Espero que me acepten pronto los huéspedes, que conociendo a los anfitriones, estoy seguro será gente estupenda. Es curioso: para los que no se hayan leído el inmortal libro de Dumas, mi relación con los otros tres “dueños” de este espacio ha seguido un paralelismo muy semejante al de la novela. Mucho de lo que he escrito arriba son citas textuales del libro. En él, el auténtico D’Artagnan tiene tres encontronazos con cada uno de los mosqueteros, primero con Athos, luego con Porthos y finalmente con Aramis, y yo conocí a las personas que se encuentran detrás de estos seudónimos exactamente en el mismo orden, y también he sido el último en incorporarme al grupo. Sólo espero estar a la altura… Aunque bien pensado, y dado que tanto Athos como Porthos no pasan del metro sesenta, no será muy difícil, ¡ja, ja! :P Un saludo a todos.
D'Artagnan ¡¡Peligro!!
No os preocupéis mi princesa Iremos a galope a tu palacio Hablaremos con tu padre el rey Veras como el amor sale ganando
Convencidos de nuestra victoria Montamos en nuestros caballos La princesa sonreía feliz Se imaginaba junto a su amado
Por el camino nos pararon Dos jinetes que así hablaron “cuidaos, un espadachín por vosotros anda preguntando”
preocupación en nuestros rostros ¿Quién será el hombre misterioso? ¿Qué es lo que estará buscando? ¿Será acaso para atacarnos?
De repente, sin nosotros esperarlo Apareció un jinete a galope “El espadachín” ¡¡ Mosqueteros, en guardia...Rápido!!
Porthos
Para mi, es un honor cederte el paso.......compañero Pitt
10月18日 "Y finalmente..."Expectantes frente al portón del castillo
el príncipe escondido tras la ventana
Azahar muy ilusionada
aunque también temerosa.
Apenas le quedaban unos pasos para verlo
después de tantísimo tiempo...
y no sabía si ahora quería darlos.
El paso del tiempo no les había favorecido
mas entre ellos el amor ya había surgido.
Cuando más dudosa se encontraba
fue el príncipe quien bajó decidido
los Mosqueteros abrimos camino
mientras él presuroso avanzaba.
Por un segundo creímos que Azahar huiría
sin embargo, un beso nos relajaría.
En unos instantes ni el viento se oía...
después miles de disculpas, de promesas, de ilusiones
No tenían intención de separarse de nuevo,
querían hablar con el rey
y contraer matrimonio cuanto antes,
recuperar el tiempo perdido
que los besos y abrazos no fuesen escondidos.
Pero una cosa tenían que tener en cuenta
el rey ni oír hablar quería
del príncipe por el que su hija tanto sufría...
..Athos..
La guardaba para tu regreso Porthos, por ti cariñu ^^
10月15日 "El Reencuentro..."
“El Reencuentro…”
Cabalgaron sin descanso... Luna. Noche. Sonidos nocturnos les acompañaban. A la princesa Azahar… …las lágrimas se le empiezan a agotar. Sufre por su encuentro con su amado caballero. No sabe si todavía la estará esperando. Desde hace años no se han mirado. Lo único que tiene de su amado es la carta que le ha enviado. Llueve sin parar… …por amor, los mosqueteros no paran ni a descansar. Si por un amor que puedan unir, deben horas cabalgar… ellos así lo harán. Su ilusión les motiva a ayudar a esas parejas que necesiten de su sabio estar. Cuatro caballos. Cuatro maneras distintas de cabalgar, pero todos a la misma par. A pesar de la oscuridad nocturna… …la luna les enseña al horizonte, un castillo. Un castillo lleno de amor… …la princesa Azahar, se detiene. Observando al castillo…no deja de sentir en su interior algo especial. Siente que ese día su amor va a retomar… Aramis se da cuenta y se detiene… - Llora princesa… No dejes nada en tu interior. Saca todo lo que ocultaste. Saca las penas de todo aquello que deseaste decir. No sientas nunca más tristeza. Ahora tú caballero te debe ver hermosa. Debes luchar por lo que quieres. Sí él es lo que quieres, arréglate y pongamos en camino… Athos, Porthos… …se abrazan con la princesa Azahar. Y la ayudan a maquillar sus nervios… …el reencuentro esta próximo…
Aramis
|
||||
|
|